domingo, 19 de octubre de 2025





Hoy la cite en un cafe, a mi pequeña yo.

Le calcule unos 14 o 15 años más o menos

Y por la forma en que sus manos temblaban, como si fuera frío calándole los huesos desde dentro, pude deducir que tenia la ansiedad social a tope.

Se sentó frente a mi, me analizo con cara desaprobadora y me dijo que nos veíamos distintas…Y si, a pesar de compartir la misma altura, los mismos rasgos y uno que otro recuerdo de la infancia


Ella era simplemente una niña, yo ya era una mujer.

Era más que obvio que no éramos la misma… 

Ella ordeno un milkshake de vainilla, con cereza incluida, y yo simplemente un té de manzanilla.

Ella escondía la cara entre su cabello, y al verla encorvada recuerdo perfectamente que quería esconderse del mundo entero. 

Ella no conoce la auto confianza aún. 

Y yo la tengo de más…


Cada pulsera en sus muñecas tapaba la batalla que habíamos peleado juntas desde ese entonces…

Se dio cuenta a donde apuntaba mi mirada…

Y me pregunto ¿Aún las tenemos que usar?

Le mostré mis brazos y negué con la cabeza, sabiendo que por ella había ganado esa guerra.

“Entonces si encontré las ganas de vivir en vez de solo existir?”

Asentí y al ver como se le iluminaba el rostro no pude evitar sonreír

Pero el interrogatorio seguía y cuando le dije que no nos dedicaríamos ni a cantar ni a estudiar medicina forense, vi como se le apago el rostro.


Le explique que nunca dejaríamos de amar la música, pero que no sería nuestra parada final. Que el viaje tendría un millón de paradas interesantes, y algunas la harían cambiar de opinion en tan solo unos instantes.

Y que en unos años entendería que los sueños y objetivos cambian cuando estas sobreviviendo.

“Lo digo con toda mi sinceridad, curar traumas es un proceso largo y arduo. Pero no quiero asustarte con detalles” mencione mientras tomaba sus manos entre las mias.


Le pregunte como estaba…Como se sentía, me dijo que estaba harta de que se lo preguntaran todos los días…

Y yo me guarde decirle que lo apreciara mientras lo tenia, porque ahora esa pregunta sale de nosotras para otros. 

“Y que paso con…” añadió otra pregunta. Conociéndome sabia sobre que hablaba por ese tono, había experimentado el primer amor. Le dije que el amor lo encontraríamos en nosotras mismas, ya que elegir a quien entregarnos nunca fue nuestro fuerte, y que el tiempo se convierte en eternidad cuando de esperar por amor se trata. 


Al concluir, la abrace con todo el amor del mundo…

Ella piensa que nadie la necesita, más yo siempre la busco cuando estoy a punto de darme por vencida.

La sostuve maternalmente, porque sabía que a esa niña le tocaría caminar por lugares oscuros.

Calles angostas

Callejones sin salida

Amaneceres sin señales del sol asomándose.

Y yo no podía ponerle una linterna entre las manos, ni protegerla porque eso significaría restarle experiencias. Lo único que puedo hacer por ella es vivir para sanarla.


Así que la solté y finalmente la deje ir

Sabiendo que ella siempre estaría adentro de mi, acampando y viéndome de alguna forma tratando de cumplir cada sueño que le prometí cumplirle.  

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